Hipoterapia mejora la vida de niños con capacidades especiales, por un año más

Cuenca.- Por cuarto año consecutivo, Patricia Buñay volverá a la rutina de madrugar y alistar a su hijo de siete años, para salir desde Biblián, provincia de Cañar hacia Cuenca, a la Unidad de Equitación y Remonta (UER), de la Policía Nacional, donde el menor de edad retomará la hipoterapia como parte de su tratamiento pues padece síndrome de Down.

Desde el nacimiento del niño, Patricia ha buscado lugares donde ofrezcan la hipoterapia sin mayor costo, por su condición económica. Los comentarios de amigos, la llevó a la UER, y al conocer el servicio decidió inscribirlo, sin importar la distancia, ni la dificultad al trasladarlo a otra ciudad.

El primer año lo hacía sola, pero al tratar con otras madres de familia que llegaban de manera independiente, optaron por organizarse y conformaron la Fundación Corazón y Vida.

“Fue difícil, pero el amor de madre no ve sacrificios, solo el bienestar de sus hijos. Ahora con la Fundación, el traslado es más fácil y hay un apoyo total de la Policía. Con respecto a los tratamientos, es una bendición de Dios que exista este servicio, porque mi hijo ya no teme a las alturas y dejó el pañal. Ayuda demasiado al desarrollo de los niños, por eso espero que nunca la Policía deje ayudarnos”, indicó Buñay.

Al igual que Patricia, varias madres, padres de familia y docentes de Fundaciones participaron hoy de la inauguración del nuevo año de hipoterapias, para los 220 niños y jóvenes con capacidades especiales. En el evento, las autoridades policiales recibieron reconocimientos como gratitud por parte de los niños.


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Beneficio de la terapia
Para la terapia se destina a cuatro caballos, que durante 20 minutos, llevan a cada niño en su lomo. Este proceso facilita las articulaciones de las extremidades de los niños, según la explicación del capitán Henry Mendoza, jefe de la UER.

“Las estimulaciones por el movimiento tridimensional que se ejecuta por medio de la columna vertebral del caballo, ayuda al niño a tener movimiento, como si caminara 30 minutos diarios. El calor corporal del caballo, el desplazamiento, suspensión y traslación es lo que ejercita los músculos de los menores”, comentó Mendoza.

La Fundación Pakarima es una de las cinco instituciones beneficiadas de la hipoterapia, por lo que participa con 15 niños y niñas cada año. Miriam Matute, docente de la Fundación, comentó que dicha tarea noble de la Policía es de gran ayuda para ellos, en especial para las familias que no pueden acceder a terapias privadas.

Las personas que tengan algún familiar con capacidades especiales deberán inscribirlos en la Unidad de Equitación y Remonta, ubicada en Narancay Bajo, o acudir al Comando de la Zona 6 de la Policía Nacional, en las calles Luis Cordero y Presidente Córdova. La inscripción no tiene costo y deberán responsabilizarse en asistir los días y horarios establecidos.

Dato: El personal policial designado para las terapias esta compuesto por seis personas que reciben capacitación en el país y otros como en México y Argentina. /Redacción Azuay.

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