Familiares de policías heridos rechazaron las agresiones que sufrieron gendarmes

Quito.- Hasta el momento, tres de los 34 policías que resultaron heridos en las manifestaciones que se desarrollaron en la ciudad, el 17 y 18 de septiembre, continúan asilados en el Hospital de la Policía. Esto debido a que todavía presentan dolencias después de los violentos ataques que sufrieron de los manifestantes.

El más grave de todos es el cabo segundo, Vicente Tamayo, quien tiene una lesión en su columna vertebral, la que podría afectar gravemente su movilidad. El viernes pasado fue operado de su cadera y según el director del hospital, Alfredo Proaño, su estado es estable, pero aún es delicado. Sin embargo, todavía falta. El policía deberá ser sometido a otra intervención quirúrgica para arreglar un desplazamiento que tuvieron los huesos en la pelvis. Pero, no sería la última, pues el galeno señaló que se hace una valoración médica para analizar una tercera cirugía en su nariz.

Sin poder hablar aun
Tamayo casi no puede hablar y cada vez que lo hace su rostro refleja dolor. Esto a pesar de los sedantes que le suministran en el centro hospitalario para que no sufra estas dolencias. Para su esposa, Ana Cuenca, esto refleja la salvaje agresión que sufrió en manos de delincuentes disfrazados de estudiantes. Ella no logra entender como una supuesta manifestación pacífica ha dejado a su cónyuge en una cama sin poder moverse.

Pese a todo lo sufrido, en estos cinco días, no siente rencor ni odio hacia los responsables de la afectación que padece su esposo. De allí que a sus hijos de ocho meses y ocho años no les ha contado que su padre está hospitalizado porque estudiantes lo golpearon salvajemente. “Solo saben que está enfermo”, dice. Ella está centrada en ayudar a la pronto recuperación de su pareja y que regrese a su casa para disfrutar juntos los cuatro de su familia.

Tamayo fue brutalmente agredido cuando, después de recibir un fuerte golpe en la cabeza con una piedra, cayó de la moto que conducía. Esta situación fue aprovechada por los vándalos, quienes al verlo en el piso le cayeron a patadas. Él pertenece al Grupo de Operaciones Motorizadas (GOM).

Ella también fue herida
Gladys Conterón de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) también resultó con un fuerte golpe. Ella, al igual que su compañero, recibió un piedrazo en la cabeza. Producto de ello sufrió un trauma cervical que aún la mantiene en reposo debido a que los dolores en el cuello aún persisten. Está a la espera de un nuevo examen para comprobar que no tenga otra dolencia.

Ella fue agredida el miércoles 17 en los exteriores del colegio Mejía y fue rescatada por sus compañeros. Recuerda que a pesar de que estaba en el suelo, las piedras no dejaban de caer sobre su humanidad. Luego, se desmayó y se despertó en la ambulancia. Ella es una de las 49 policías aspirantes a formar parte de las filas de la UMO y luego de esta experiencia no siente temor, sino más compromiso de servir a la ciudadanía.

Trauma toráxico
Diana Carrión también es aspirante de la UMO. La graduación estaba prevista para el viernes 19 de septiembre, pero debido a los disturbios se ha postergado. Ella tiene un trauma toráxico abdominal y está previsto que le den el alta médica.

Vídeo:

Su hermana se mostró molesta por la manera en cómo fue atacada. Rechaza toda la violencia que se ha generado en estos días, en los que los presuntos manifestantes solo se dedicaron a agredir a los policías y no llegar con propuestas. Eso es vandalismo, agregó.

Fotografías:


 

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