Albergue Corazón de María se llenó de alegría con la presencia de los cadetes de la Policía Nacional

Quito.- La tarde de este miércoles 18 de enero, el grupo de cadetes Polijuvenil de la Escuela Superior de Policía General Alberto Enríquez Gallo, visitaron el albergue Corazón de María, con el objetivo de compartir momentos de esparcimiento y llevar alegría a los adultos mayores que allí residen.
Los adultos mayores son considerados como un grupo vulnerable dentro de la sociedad por el cuidado prolijo y permanente que requieren. Por ello, la Policía Nacional prepara a sus cadetes con conocimientos y experiencias que fortalecen su compromiso de servicio con la comunidad.
En las Unidades de Policía Comunitaria (UPC), los uniformados atienden casos de adultos mayores extraviados o abandonados, por tanto se ha considerado dentro del plan académico para los cadetes, horas de práctica para realizar labor social que les permita generar bases sólidas para un servicio eficaz y dar soporte a este grupo de ciudadanos.
En el albergue Corazón de María viven alrededor de 200 adultos mayores de escasos recursos económicos, que fueron abandonados o desconocen la ubicación de sus familiares.
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«La base de una sociedad son los adultos mayores, ya que ellos cuentan con la experiencia y la historia que muchas veces olvidamos. Dedicarles un poco de nuestro tiempo engrandece nuestras vidas y se fortalecen los valores que marcan nuestra cotidianidad. Los policías deben contar con la paciencia y el conocimiento para auxiliarlos», señaló Miriam Romero, Trabajadora Social del Albergue Corazón de María.
El teniente Henry Alvear, quien guía a los cadetes, informó que las donaciones y actividades lúdicas son una iniciativa de los estudiantes y son ellos quienes realizan los acercamientos con las instituciones para realizar su labor social.
Teatrino
El evento inició al ritmo de los tambores de la banda de la Policía Nacional. Con movimientos lentos y pausados, los abuelitos demostraron su regocijo y poco a poco se acomodaban para observar el show. Extrañados por la presencia de los cadetes, ansiosos esperaban la puesta en marcha del teatrito.
Los títeres Antonio y Pepino relataron una historia que les regresó a la infancia, llenando de alegría sus rostros marcados por los años, mientras otros cadetes repartían un pequeño refrigerio.
Finalmente, el cadete Juan Francisco Zapata señaló que esta experiencia fortalece su compromiso de servir a la sociedad y enfatizó que la Policía Nacional ha trabajado en formar uniformados con bases sólidas en derechos humanos y trabajo comprometido con la ciudadanía, sobre todo con los grupos prioritarios. Redacción J. T. /Quito.
