Coyotero de Caso Tamaulipas es declarado culpable en Cañar

José Arcesio Vásquez Marín, acusado de delito de tráfico ilegal de migrantes (coyoterismo), fue declarado culpable por el Tribunal Penal de Cañar. La sentencia con el tiempo a cumplir será emitida en 72 horas, indicó el titular del tribunal.

La Fiscalía pidió 12 años de prisión menor extraordinaria por la circunstancia agravante de las lesiones psíquicas producidas por el acusado en la víctima, Fredy L., quien  se salvó de la masacre de migrantes por parte de la banda de los Zetas, en Tamaulipas, México, en julio del 2010, en la cual fueron ejecutados  72 personas, todas ellas migrantes.

El Tribunal actuó de acuerdo al procedimiento penal respectivo y aplicó todos los procedimientos para que se cumpla el debido proceso durante la audiencia.

Durante esta audiencia se presentaron tres testigos custodiados por la Unidad de Protección de Víctimas y Testigos, quienes reconocieron  en su declaración testimonial al acusado Vásquez Marín, quien estaba preso en la cárcel llamada La Roca, ubicada en Guayaquil y custodiado también por personal del Grupo de Intervención y Rescate y guía penitenciarios de la Dirección Nacional de Rehabilitación Social.

La Fiscalía  explicó que las investigaciones fueron arduas y muy técnicas, debido al temor inicial de lo testigos de declarar en contra de José Vásquez Marín, quien los amenazó de muerte si hacían las denuncias, como lo comprobó oportunamente el fiscal acusador del Estado, en su intervención.

Las pruebas testimoniales, materiales y documentales de las víctimas de coyoterismo, no pudieron ser desvirtuadas por el abogado defensor, quien no pudo presentar las pruebas de descargo en la audiencia ante la Fiscalía.

Al haber declarado culpable a un peligroso coyotero y traficante de personas, se da un duro golpe a este sistema de explotación humana; vamos a continuar en esta línea  hasta sentenciar a todas las bandas y personas vinculadas a esta actividad ilícita que perjudica a personas inocentes, señaló el Fiscal Gárate.

Foto El Telégrafo