Guayasenses cambian costumbres para erradicar la violencia de género
Guayaquil.- La violencia de género es un mal que afecta a la sociedad hispanoamericana y que es consciente o inconscientemente trasmitida de generación en generación. Ruth Zambrano, madre de dos adolescentes, considera que: “Yo crecí en un hogar donde mi madre era golpeada constantemente por mi padre. Nos obligaba a servir a nuestros hermanos varones y le causaba gracia que ellos me faltaran el respeto. Ahora que tengo hijos trato de inculcarles que todos somos iguales”, indicó Zambrano.
El Gobierno Nacional, a través del Ministerio del Interior, lanzó la semana pasada la Campaña “Ecuador actúa ya. Violencia de género, ni más”, con la cual se pretende eliminar la intimidación física, sexual y psicológica, por la diferencia en sexo, pensamientos o creencias.
Leticia Franco reconoció que no había analizado esta problemática social hasta que observó una propaganda televisada del tema. “Me hizo reflexionar. A mi hija la obligo a lavar su ropa, arreglar su cuarto, le prohíbo tener amigos, mientras que a mi hijo, 2 años menor, no le pido ni tender su cama y sale sin decirme a donde va. Voy a cambiar esta realidad», expresó.
La sicóloga, Elena Rendón, explicó que existen “madres machistas” como Leticia que ni siquiera se percatan del error que cometen. “Actúan así porque sus progenitores las formaron de la misma manera, sin embargo está en ellas erradicar la violencia de género”, concluyó.
Ecuador como la mayoría de países hispanos registraba un alto índice de violencia por lo general contra las mujeres y menores de edad. Según la percepción del sociólogo, Hunter Castillo, la violencia de género ha disminuido y eso se debe al impacto de la campaña “Reacciona Ecuador, el machismo es violencia”. Permitió a todos y todas tener conciencia de su capacidad de ser, actuar y desarrollarse en cualquier ambiente. “Por eso estamos seguros que tendrá éxito esta segunda campaña gubernamental «Ecuador actúa ya. Violencia de género, ni más”, concluyó.
Testimonios
Marisol Cepeda cuenta que desde pequeños a sus hijos, Aarón y Adriana, les hizo saber que en su casa todos tienen responsabilidades y que los golpes o los gritos están terminantemente prohibidos. “Mi Aaron me ayuda a barrer la casa o a bañar al perro, e incluso le hace sandwiches a Adriana si ella le pide por favor. Adriana en cambio colabora con su hermano al guardar los juguetes. Los educo así porque quiero que de adultos ayuden a sus parejas”, aclaró Michele.
Para Piedad Carbajal, madre de familia de 3 hijos, las enseñanzas de igualdad de género deben de ser reforzadas en los centros de estudio. “Es primordial que en las escuelas y colegios les hablen del tema, den ejemplo con sus acciones, para que nuestros infantes se hagan hombres y mujeres de bien”, indicó. El educador, Roberto Briones, presidente de la Federación de Establecimientos Educativos Particulares, concuerda con este criterio y asegura que se ha iniciado programas que inculquen tolerancia y buen trato entre alumnos y alumnas.
Jorge Pérez, comerciante, manifestó que ahora ni de broma le hablo en términos machistas a mi hermana. “Antes le decía que por ser mujer manejaba mal, que por ser fémina tenía que servirme. Seriamente me pidió parar con las burlas y yo le prometí no volverlas a hacer. No pensé que la herían, cambié mi concepto errado”, opinó.
Jorge Verduga declaró que afortunadamente no fue criado en forma machista. “Yo vi a mi padre desde pequeño ayudar en las labores de la casa y eso aprendí. En la actualidad mi esposa les cuenta a todos que yo lavo, trapeo y si es necesario hago la comida por lo menos los fines de semana. También tiene derecho a descansar, sus amigas la envidian”, reveló.
Con este criterio coincide Alfredo Jiménez, quien tiene una niña de 14 años, “le inculco que todos somos iguales y que podemos conquistar el éxito, que jamás se deje pisotear por nadie, que avise de inmediato si alguien la molesta o la maltrata. Es mi única hija y trato de que pase tiempo con mis sobrinos que son varones para que se interrelacione con ellos incluso ahora que los colegios son mixtos. Al inicio para ella era difícil pero poco a poco se ha ido adaptando a la presencia igualitaria de los niños”, finalizó.
Uno de los problemas de la violencia de género es sin lugar a dudas el silencio. Eso considera Delia de Arroyo, “no debemos permitir que nadie nos maltrate de ninguna forma, la persona maltratada debe tener valor de denunciar y seguir el proceso en contra de su agresor para que pague por lo ocurrido”, pronunció.
Colaboración de la Policía Nacional
Por su parte, la teniente Diana Galarza, Jefa del Departamento de Violencia Intrafamiliar, realizó un llamado a las víctimas de agresiones físicas, sicológicas o sexuales a poner la denuncia en la Fiscalía del Guayas y de ahí acercarse a las oficinas del Defiv, ubicadas en Boyacá 716 y Luis Urdaneta, donde recibirán la colaboración que su caso lo requiera.
Estadísticas
8 de 10 casos víctimas de violencia de género que pidieron apoyo policial lograron rehacer sus vidas.