Guías y canes, dupla estratégica del Grupo de Intervención y Rescate

Guayaquil.- En la unidad de detección de explosivos del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), sus miembros saben que los perros no son solo una herramienta de trabajo sino sus compañeros más fieles. Cada guía con su can forma una dupla que se protege entre sí, así lo recalca el policía Jhonathan Elizalde, quien se preocupa que Rocky esté siempre presentable, mientras él evita que su compañero humano se exponga a peligros.
Los 12 animales del GIR se especializan en tres tipos de acciones: detección de materiales explosivos, intervenciones (localizar y neutralizar a criminales) y los de rescate que son utilizados para buscar gente viva bajo escombros después de un terremoto.
Los perros son adquiridos en edades entre 1 año y 1 año y medio por el Ministerio del Interior en Europa, cada can cuesta entre 5 y 7 mil dólares. En la selección se busca a los animales más sociables, que tengan firmeza, potenciación y autonomía. De 100 solo cuatro cumplen con estos requisitos. En el país empieza el proceso de adiestramiento a cargo del personal policial del GIR, que dura 12 meses.
La jornada diaria es ardua y extensa, empieza a las 04h00, amo y can se levantan, se asean, el guía limpia el hábitat del perro, corren juntos 10 kilómetros, luego el policía trabaja con el animal para mejorar sus habilidades olfativas en el reconocimiento de material explosivo, se le da varias órdenes para evaluar su obediencia, se solicita que atraviese por estructuras con orificios pequeños para analizar su destreza, entre otras pruebas cotidianas.
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El cuidado que reciben empieza por una alimentación balanceada y visitas regulares al veterinario. «A diferencia de los sabuesos que trabajan para la Unidad de Antinarcóticos, los nuestros son de contextura más delgada, eso se debe a que es importante que tengan mayor agilidad y dotes atléticos para que puedan ingresar a lugares angostos en caso de ser necesario” expresó Elizalde.
Los policías que los entrenan son altamente capacitados, por ejemplo el sargento segundo Gabriel Sánchez, jefe de área de detección del Grupo de Intervención y Rescate, es instructor en Latinoamérica de la Academia Mundial de K9, donde recibió su certificación con honores.
La preparación de los perros ha sido evidente en amenazas reales, como la registrada hace tres años en la ciudadela Atarazana, ubicada al norte de Guayaquil, donde el can Poma confirmó la presencia de una bomba cerca del tanque de gas de un vehículo BMW azul. “Los animales saben que cuando hay presencia de explosivos no deben ladrar, ni rasgar el terreno y menos hacer movimientos bruscos, lo que hacen es sentarse y quedarse quietos, permitiéndonos desactivar los artefactos”, explicó Sánchez.
Cuando tienen tiempo libre, se dan cariño mutuo, saben que tienen una relación laboral pero también sentimental. «Uno llega a quererlos, son parte de nuestra familia, cuando tenemos vacaciones los extrañamos mucho, son nuestros más fieles amigos” finalizó el jefe del área de detección de explosivos del GIR. Redacción M. M. /Guayas.
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