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Habitantes de San Carlos de Limón retoman sus actividades normales

Habitantes de San Carlos de Limón retoman sus actividades normales

San Juan Bosco.- La parroquia San Carlos de Limón pertenece al cantón San Juan Bosco, en la provincia de Morona Santiago. Pese a ser un lugar muy cercano a la zona de conflicto minero, regresa a sus actividades normales, gracias a la intervención de la fuerza pública.

Esta comunidad estaba conformada en años anteriores por 60 familias, cuya fuente de ingresos era la ganadería. Sin embargo, fueron desplazándose a otros lugares de refugio por miedo a la violencia que se generaba por parte de grupos extorsivos, cometimiento de delito de abigeato e intimidación a pobladores.

Con el paso de los días, luego de los ataques violentos en el campo minero, al menos 20 familias desplazadas han regresado a la comunidad y retornan a sus actividades diarias.

La parroquia de San Carlos de Limón se encuentra a 90 kilómetros de la ciudad de San Juan Bosco. La distancia es de al menos una hora y media en vehículo, o tres horas de intensa caminata. Para ingresar, necesariamente se debe cruzar una tarabita de aproximadamente 500 metros de distancia que atraviesa el río Zamora, medio de transporte que fue destruido el día de los ataques al campo minero, lo que dificultó gravemente la situación de los habitantes que utilizan este medio a diario. La fuerza pública habilitó este medio de transporte vital para la comunidad.

María Lumiña, habitante de la zona, agradece la rehabilitación de la tarabita, ya que es el único medio de transporte que les ayuda a evitarse al menos una hora de camino.

El teniente de Policía Danilo Flores indica que las personas poco a poco van reintegrándose a sus actividades gracias a la pronta intervención y rehabilitación de este medio de transporte, que también contribuye a la movilización de víveres y el comercio en la parroquia.

San Carlos de Limón cuenta con una escuela denominada José Joaquín de Olmedo, que brinda instrucción unidocente a 20 niños Luego del ataque, la misma fue cerrada durante varios días para salvaguardar la integridad de sus estudiantes. Gracias a la intervención y seguridad que brinda la fuerza pública, la escuela ha sido reabierta y cuenta con la presencia de 12 niños.

Jorge Rodríguez, habitante de San Carlos, indicó que «la presencia de policías y militares ha dado paz al lugar, tanto así que los niños ya han regresado a clases y nosotros a trabajar».

El centro parroquial San Carlos de Limón abarca las comunidades de: Tsuntsuim, Marbella, Apundios, Waapis, Kutucus y Nunpakaim, lugares donde se mantiene el patrullaje constante, coordinado entre policías y militares durante las 24 horas del día, precautelando la seguridad de los habitantes de este sector. Redacción V. P. /Quito.


 

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