Proceso de autodepuración policial se afianza, en todo el país

Sígsig. Durante el operativo Liberación, que se desarrolló en el cantón azuayo de Sígsig, personal de la Policía Judicial, conjuntamente con la Fiscalía, detuvo la noche de este martes a cuatro policías en servicio activo, que estarían vinculados con el presunto delito de concusión, ante la mirada de los habitantes del lugar.

Alrededor de las 18h00, el coronel Pablo Ramírez, jefe de la Policía Judicial en el Azuay, personal del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) y Dirección General de Inteligencia (DGI), concentraron a todo el personal policial que presta servicio en el cantón Sígsig.

Tras unos minutos y ante la sorpresa de sus compañeros, dos uniformados que se encontraban en la formación fueron llamados y detenidos, ya que sobre ellos existía una boleta para investigación. Otro policía fue capturado en la periferia del cantón y el último, en Alamor, provincia de Loja.

Investigación

Ramírez indicó que las operaciones básicas de inteligencia iniciaron hace tres meses y medio, tras la denuncia de varios transportistas, que señalaban que miembros de la Institución del orden desarrollaban controles en las carreteras y les exigían dinero, a cambio de no sancionarlos por supuestas contravenciones.

“Al momento disponemos de evidencias como las labores de vigilancia; hemos escuchado audios de conversaciones y vídeos en los que se registra el presunto delito del que se los acusa. A esto se suman las denuncias presentadas por los transportistas y demás ciudadanos, que señalan sobre las actividades ilícitas que realizaban”, comentó Ramírez.

El oficial reiteró que el operativo fue sorpresa, ya que los uniformados acantonados en este lugar pensaban que fueron llamados para realizar un allanamiento.

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Detenidos

Entre los detenidos en el cantón Sígsig se encuentran el suboficial José C., el sargento Max C., pertenecientes al servicio de Tránsito, el cabo René M. y el policía Franklin J., del Grupo de Operaciones Motorizadas (GOM).

Pese a que se les solicitó que entreguen sus teléfonos celulares antes de la detención, en poder de uno de los uniformados, los agentes descubrieron escondido un teléfono y otras evidencias, que forman parte del proceso de investigación.

Tras el operativo, los sospechosos fueron llevados a la Fiscalía del cantón Gualaceo, donde se continúa con el proceso legal correspondiente.

Depuración

Ramírez indicó que esta situación es penosa. Investigar cualquier tipo de denuncia de corrupción por parte de un servidor policial no deja de ser una obligación por parte de la Policía Nacional.

“Somos una de las instituciones que asumimos con gran responsabilidad la autodepuración y no descansaremos hasta que los malos elementos que manchan la imagen de la Policía Nacional sean apartados de la misma. En este caso puntual, la Justicia determinará si son culpables de los delitos que se les acusa, y, de ser así, se continuará con el trámite correspondiente para su sanción”, indicó Ramírez. Redacción M. N. /Azuay.

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